EL EGOISMO Y LAS ACCIONES IDIVIDUALES
Todo ser humano es egoísta en su naturaleza. Toda
acción humana, sin importar su naturaleza persigue un costo de oportunidad y
esta matizada por un sentimiento egoísta.
Esta es una de las afirmaciones más antiguas,
debatidas y punzantes de la filosofía y la psicología. Es la premisa del
llamado egoísmo psicológico: la idea de que, en el fondo, toda
manifestación hecha por el hombre, muestras acciones que están motivadas por el
propio interés, incluso aquellas expresadas en un acto de altruismo. Quienes
defienden esta teoría argumentan, que cuando ayudamos a alguien, lo hacemos
porque nos hace sentir bien, porque alivia nuestra culpa o porque buscamos una
recompensa: ya sea el cielo, el reconocimiento social, moral o la reciprocidad.
Bajo esa lupa, la generosidad sería solo un acto de egoísmo inteligente. Esta
es una explicación que no niega nuestra naturaleza biológica de supervivencia,
pero que trasciende nuestro accionar. Si buscamos una justificación
evolucionista de esta, desde la óptica de la teoría Darwinista, los
individuos priorizan sus propios intereses, por selección y supervivencia
natural, persiguen la obtención de recursos para conservar y perpetuar su
especie.
La perspectiva del sentido y la autotrascendencia
egoísta
Sin reducir el ser humano a un simple ente que
persigue beneficios personales, dejamos fuera una capacidad fundamental: la
autotrascendencia. Como bien planteaba Viktor Frankl, en su libro” el
hombre en busca del sentido” y creador de la técnica psicoterapéutica “logoterapia”
el ser humano no encuentra su plenitud mirando el beneficio que obtiene el otro
con mi acción, si no que busca la autorrealización cuando se orienta hacia algo
o alguien fuera de sí mismo, ya sea una causa, una obra, o el amor a otra
persona. El egoísta busca la gratificación del yo por cualquier medio.
la
capacidad de decidir del hombre impulsada por los propios intereses.
a- El egoísta actúa por necesidad o conveniencia.
b- Quien trasciende actúa por sentido y valores.
Cuando alguien arriesga su vida por un desconocido,
o cuando se sacrifica en silencio por un bien mayor sin que nadie lo agradezca,
este argumento toma fuerza de que "lo hizo para sentirse bien" se
vuelve dramático y pesado, pero con algún valor de verdad, aunque a menudo, el
costo de la acción supera por mucho cualquier beneficio psicológico posterior.
Por ejemplo, un individuo decide hacer una cooperación, pero pone como
condición que su nombre sea omitido al hacer mención de la perfección de la
obra, la satisfacción se expresa en que ya el intermediario o el que recibe la
contribución de manera directa lo sabe.
Un vínculo necesario:
Egoísmo vs. Propio Interés
Quizás el truco está en no confundir el egoísmo con
el instinto de conservación o el amor propio.
a- El egoísmo que fomenta el interés es saludable y necesario:
necesitas cuidar de ti mismo para poder ser útil al mundo y ser creativo y
avanzar.
b-
El egoísmo como motor que
nos impulsa surge cuando el propio interés se busca, incluso, con el propósito
de crear el bien instrumentalizando en ayuda al prójimo.
El ser humano es una tensión constante entre su
herencia biológica que le pide asegurar su supervivencia y su dimensión
existencial que le permite elegir el sacrificio, la empatía y la entrega. No
somos puramente ángeles o demonios, pero eliminar el sentimiento egoísta es
quitarle al ser humano su libertad más genuina.
¿Qué se piensas? ¿Crees que ese "sentirse
bien" al ayudar al vecino, o un indigente anula el valor del acto marcado
de egoísmo, o es simplemente la forma en que la naturaleza nos recuerda que
estamos hechos para conectar con los demás
Yo pienso que, en el sentido estricto de la palabra
egoísta, toda acción del individuo traduce una manifestación egoísta. Cuando
buscamos reconocimiento por una acción altruista, exhibir un título, competir
por un trabajo, que impide por currículum la oportunidad a otro menos
calificado, es un acto de egoísmo. Este es un argumento sumamente sólido y
coherente. Si definimos el egoísmo en su sentido más estricto y radical como cualquier
acción que se origina en el sujeto y que, de una forma u otra, regresa al
sujeto para satisfacer una necesidad, un deseo, una seguridad o una validación.
Bajo esta óptica, la estructura misma de la
sociedad y del desarrollo individual está construida sobre estructura puramente
egoísta. Desde el punto de vista del contrato social, desarrollado por Thomas
Hobbes en su obra “El leviatán” los individuos deciden renunciar de
forma voluntaria a su libertad y organizarse en sociedad, garantizar su origen
y evolución para resguardarse del caos social que, sin la existencia de un
estado no puede ser garantizado. La competencia, la desconfianza y la gloria
son categoría que fomentan la naturaleza egoísta del hombre y dan nacimiento al
contrato social.
:
1-El mercado laboral y profesional: Competir